El verano: la mejor cara de Noruega

Muchos países sufren inviernos muy fríos, por lo que las visitas a esos países son casi imposibles. No solo porque es muy difícil disfrutar si el frío nos da una dura batalla (que seguro él ganará), sino porque son varios los lugares que son intransitables cuando las bajas temperaturas acompañadas y en complicidad de la nieve se hacen dueñas del escenario y no dejan ni un espacio para la tregua.
Pero gracias a los avatares del clima, el verano siempre tiene su lugar reservado para aplacar las aguas y poder disfrutar de esos lugares mágicos que la nieve y el hielo quieren ocultar. Noruega, en este caso, es uno de esos lugares que con la temporada estival a flor de piel, ofrecen su mejor cara, la que los turistas y los viajeros poco conocen, pero que hoy vamos a presentar para regodeo y gusto de quien quiera visitar este país nórdico.
Casas de madera (al mejor estilo cuento de hadas), que uno se imagina con un hogar a fuego lento, muchos sillones y una gran taza de té caliente, son moneda corriente en Noruega. Estas cabañas son ideales para pasar unas vacaciones de ensueño en familia, pero sobre todo con una pareja o una persona a la cual queremos emocionar y enamorar mediante el encanto de la tierra noruega.
Además, gracias a su cercanía con el Polo Norte, Noruega en verano ofrece una cantidad inmensa de horas de sol, por lo que disfrutar de sus fiordos, cascadas y demás paisajes increíbles es uno de los placeres que se puede dar uno en esta tierra prometida. Claro que para quien quiera un paseo más urbano, Oslo ofrecerá todo lo que una ciudad de última generación puede ofrecer: museos, parques, tiendas y un sinfín de oportunidades para hacer de Noruega, la tierra del placer.

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