La ciudad más fría del mundo (2ª parte).

La vida en Oymiakhon
Oymiakhon ostenta desde el año 1926 un record absoluto nunca superado: allí se midió la temperatura más baja jamás conocida en un lugar habitado por el hombre ¡¡71,2 grados centígrados bajo cero!! Sin embargo, en un invierno “normal”, la temperatura no suele caer tanto, se queda en unos 65-68 grados negativos.

¿Y cómo es la vida cotidiana allí? Pues para empezar existe el invierno -que dura un mínimo de nueve meses- y después viene la “Fiesta de Verano”, cuando se deshiela superficialmente el suelo, y la nieve es reemplazada por el fango y los mosquitos.


No existe agua caliente, es decir, para tenerla hay que descongelar los bloques de hielo que se guardan en las entradas de las casas, tampoco hay WC´s, sino que hay que utilizar unas letrinas instaladas en casetas de madera sin calefacción, afuera de las casas… y las vacas sólo dan leche entre julio y octubre, pero eso sí, la leche no se pierde, se vende en bloques cuadrados de color marmol, y después se guarda en los sótanos, sin necesidad de ningún electrodoméstico congelador, ya se congela ella sola con el frío ambiental.

Sus habitantes vivieron hasta hace muy pocos años sólo de la cría de sus famosos poneys yakutos y otras especies semidomesticadas, además de la caza de martas cibelinas, pero desde entonces el Turismo se ha introducido en su vida cotidiana.

¿Cómo? ¿Y existe alguien que quiera ir hasta allí a congelarse por placer? Pues sí, incluso en lo más crudo del Señor Invierno, y es que hay gente para todo, turistas amantes de lo extremo y de los destinos más inverosímiles. Para ellos se ha instituído, como principal atracción, el Festival del Polo del Frío, con la presencia inestimable del único, del inimitable “Dschis Chan”, el Señor del Invierno para los Yakutos.

No se vayan todavía amigos, aún hay más…




Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Comentaristas más activos