La comida: probar algo nuevo o dejarlo pasar

Cuando viajamos, hay muchas cosas que debemos tener en cuenta a la hora de emprender la partida. Qué ropa llevar, qué utensilios no pueden faltar, qué sitios visitaremos, qué lugar será elegido para descansar y dormir. Pero un factor elemental que no debemos descuidar es el de la comida. Esta, debe ser sin dudas una de nuestras mayores preocupaciones…Antes que nada, debemos definir nuestro perfil, ya que hay dos bien definidos: los que desean conocer a fondo las costumbres y usanza del lugar a recorrer y prueban todos los platos autóctonos habidos y por haber. Pero también están los que prefieren ir a lo seguro y no probar cosas nuevas, por miedo a cualquier descompostura o disgusto. Esto puede ser por el mal estado de lo que ingerimos, o simplemente por no estar acostumbrados a ciertos ingredientes o comidas…
Hay lugares como México, en donde la comida autóctona es muy picante realmente y es mucho el malestar que podemos contraer si ingerimos esas comidas en cantidades exorbitantes. Es una gran verdad que los mexicanos soportan gratamente estas comidas, pero porque las comen desde niños, desde la cuna y por eso no sufren los efectos del picante. Si nosotros somos nuevos en esas hierbas, lo mejor es ir de a poco, comer lo justo y no querer imitarlos, porque terminaremos mal.
En partes diferentes de Latinoamérica también hay platos exóticos, que no tienen muy buen vista, pero que de gusto son exquisitos. Por ejemplo, en Ecuador ofrecen unos sabrosos testículos de toro, que a la vista son feos, pero que tienen un sabor incomparable y único. Por otra parte, si somos amantes de lo tradicional, exceptuando que vayamos a algún desierto o lugar recóndito, en la mayoría de los destinos encontraremos restaurantes para cada tipo de gusto. Y no habrá problemas…

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