Historia del Turismo. (2ª parte)

…hasta llegar a nuestros días.
Llegados el Renacimiento, y pocos siglos después el Barroco, a pesar de la turbulenta situación política en Europa y en el Mediterráneo, el turismo empieza a levantar cabeza muy tímidamente, y en esta ocasión, son de nuevo las clases privilegiadas quienes lo consiguen. En 1687 John Gailhard escribió una obra para la educación de la jóvenes generaciones de la nobleza inglesa titulado “Complete Gentlemen”, en la cual recomendaba encarecidamente un Gran Tour –de donde viene el nombre de Turismo-por Europa, de entre tres y cinco años de duración, con el fín que los futuros Lords aprendiesen lo mejor y más útil de la cultura de cada país que visitasen; concretamente recomendaba conocer Italia, sobre todo Roma, cuna del Clasicismo y Florencia, cuna del Renacimiento, Francia, Austria, Bohemia, Baviera y Dinamarca.

Pero va a ser sobre todo con la llegada de la Revolución Industrial, primero en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, y después, a principios del XIX en el resto de Europa, que el Turismo va a establecerse como una costumbre plenamente consolidada. En esta época la burguesía toma el control de la economía y de la política, beneficiándose del trabajo de los exploradores y militares que durante el último siglo han recorrido todo el mundo y establecido prósperas colonias en todos los continentes. Además ha nacido un nuevo medio de transporte, el Ferrocarril, los grandes veleros transoceánicos han evolucionado incorporando el hierro primero y el acero después en la construcción de sus cascos, mientras que al mismo tiempo la máquina de vapor comienza a utilizarse en la navegación marítima. Así, el Cutty Sark, enteramente de vela, deja paso al Great Eastern, con su máquina de vapor moviendo ruedas de paletas en sus costados, y este a su vez, cede su primacía al Great Britain, con propulsión a hélice. La emigración en masa de personas a América y a otros lugares en busca de oportunidades para prosperar ayuda y mucho al desarrollo de estos nuevos medios de transporte. No se ha olvidar, sin embargo que los relatos de viaje de los escritores del Romanticismo, como por poner un ejemplo, Cuentos de Granada, de Washington Irving, también contribuyeron a despertar el interés por conocer otros lugares.

A partir de ese momento la evolución de la todavía industria del turismo es vertiginosa; en 1841 el inglés Thomas Cook pone en marcha el que es considerado el primer viaje organizado de la historia, de Leicester a Loughborough para asistir a una convención, para 500 personas y con una tarifa 1 chelín por cabeza. En 1855 funda la primera agencia de viajes, Thomas Cook & Son, y pocos años después organiza dos tours para más de 100.000 clientes a las Exposiciones Universales de Londres y París. Nuevas utilidades como el Travel Check, que permite disponer de efectivo en el país de destino sin tener que llevar dinero, el Bono de Viaje, inventado por Boucher, con el cual el turista tiene derecho a disponer de habitación y servicios que previamente ha contratado y pagado antes de emprender el viaje, mientras que el tren deja de ser un medio de transporte incómodo cuando Georges Pullman inventa el vagón que lleva su nombre, en sus diferentes versiones de Coche-Cama, Vagón-Restaurante… y a finales del siglo XIX entran en servicio dos hitos del viaje de gran distancia en tren, el Orient Express y el Ferrocarril Transiberiano.

Por otra parte, desde 1867, el suizo Charles Ritz desarrolla el sector de la Hostelería, elevándola a la categoría de Arte para el servicio y disfrute del cliente. Poco después funda la cadena de Hoteles de Lujo que lleva su nombre. En aquella época, en la cual comienza a promocionarse el interés por conservar una buena salud, Suiza es, con sus hoteles de alta montaña y junto a las ciudades dotadas de Balnearios el destino favorito en Europa. Poco después, el interés turístico se traslada a las costas, en busca de sol y de playa. Esta clase de turismo, aún reservado a la nobleza y a la burguesía más acomodada, llegará a su máximo esplendor en la Belle Epoque, en los años anteriores a la I Guerra Mundial, para recuperarse tímidamente en los años 20 y 30 del siglo XX, para desaparecer durante la II Guerra Mundial, y reaparecer de nuevo al término de la contienda, pero esta vez solamente para disfrute de una selecta y elitista alta sociedad de millonarios.

Y con los años 50, llega el Turismo para todos. Había comenzado una recuperación económica, que vino acompañada de una favorable evolución de las condiciones de trabajo de la clase media trabajadora, a saber, jornadas de 40 horas semanales, vacaciones anuales pagadas, mejores sueldos, buenas pensiones para la jubilación, la posibilidad para millones de personas de adquirir un coche propio y el enorme adelanto tecnológico que supusieron primero los grandes aviones de transporte de varios motores, con capacidad para transportar hasta un centenar de pasajeros y al doble de velocidad que en los años treinta, y después la entrada en servicio del avión a reacción, aún más rápido. Este hecho, junto con la bajada de las tarifas supuso el golpe definitivo a la industria naviera, que a partir de ese momento tuvo que apostar por el viaje de crucero, en el cual el lujo y la comodidad, junto con la posibidad de visitar tranquilamente lugares lejanos durante las escalas, suplen a la velocidad de los aviones. Pero tanto uno como otro se convirtieron en poderosos motores para la economía de muchos países, que disfrutaron de una prosperidad nunca antes conocida.

Y llegados a nuestros días, en la primera década del siglo XXI, el Turismo se diversifica; al sol y la playa se contrapone la montaña, al turismo de verano el de invierno, el Turismo Cultural cobra cada vez más importancia en nuestra cada vez más pequeña y querida Aldea Global y surgen nuevas maneras de relajarse empleando el tiempo de ocio, unas más tranquilas y otras más activas.

Así nacen por un lado el Turismo Rural, el Agroturismo y el Turismo de Salud, y por otro lado el Turismo de Aventura, con sus múltiples modalidades de Escalada, Rafting, Senderismo, Travesía, Cicloturismo, Buceo, Espelología… pues, como bien sabemos, cuanto más rutinaria y artificial es nuestra vida cotidiana más apasionante y dinámico ha de ser el tiempo que dedicamos para nuestro ocio.

Ahora observamos con curiosidad los primeros pasos del Turismo Espacial, que, quien sabe, en un futuro no muy lejano pueda ser accesible para cualquiera de nosotros, como lo demuestra la iniciativa de la Virgin Airlines con su prototipo de avión transatmosférico Virgin Galactic… y para aquellos de ustedes que no puedan o no quieran desplazarse de su lugar habitual de residencia, siempre tendrán la posibilidad de disfrutar del Turismo Virtual… ¿Pero qué es eso? Pues simplemente realizar turismo a través de la Red, como por ejemplo, leyendo este Blog; o también interactuando en páginas como Second Life, en donde puedes crearte una segunda vida virtual, o compartiendo información turística con otras personas en las Redes Sociales…

Sea como sea, independientemente de los medios empleados, detrás de el fenómeno del Turismo y de la poderosa industria montada para practicarlo, siempre hallaremos el inquieto espíritu del ser humano con su infinita e insaciable curiosidad por lo desconocido. ¡Disfrútenlo!



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